
A cada uno de nosotros nos gustaría vivir otra vez momentos bonitos de nuestra infancia. Incluso a algunos de nosotros nos hubiera gustado quedarnos en la infancia. Seguir viviendo en ese mundo de inocencia y de plenitud donde la mínima experiencia se convierte en un descubrimiento. Gracias a Un mundo para Julius tenemos la oportunidad durante unas quinientas páginas de disfrutar de esa deliciosa época que es la infancia.
La novela del peruano Alfredo Bryce Echenique está orientada en la ciudad de Lima. Vamos descubriendo a la sociedad limeña mediante la mirada de una narrador múltiple, elemento característico de la nueva novela hispanoamericana. Tenemos distintas descripciones de la ciudad que varían según los personajes puesto que son ellos los que permiten al lector imaginarse la ciudad mediante sus testimonios. Así cada una de sus experiencias a través de la ciudad nos las pinta a su manera, lo que resulta interesante para el lector y esconde detrás de un simple descripción de barrio una pertenencia social que el autor quiere subrayar, porque la pertenencia social es uno de los temas fundamentales de la novela.
Podemos observar la superficialidad de la clase dominante gracias a la sensibilidad que caracteriza a Julius. La descubrimos a través de Susan, la madre de Julius y Juan Lucas su marido. La narración empieza cuando el protagonista tiene 2 años, la acción se sitúa en el lujoso palacio de la Avenida Salaverry.
De hecho la novela empieza de esta manera, con esa voluntad del narrador de pintar desde las primeras palabras el ambiente en el que vive Julius: “Julius nació en un palacio de la avenida Salaverry, frente al antiguo hipódromo de San Felipe; un palacio con cocheras, jardines, piscina, pequeño huerto donde a los dos años se perdía y lo encontraban siempre parado de espaldas, mirando, por ejemplo, una flor[...]”.
Hay mucho espacio para la narración y poco para el diálogo justamente por ese intento del autor de apostar por una confesión realista del niño sobre sus años de aprendizaje. Julius irá a lo largo de toda la novela luchando contra los prejuicios de su clase pero a su manera, la de un niño.
No es un niño convencional, mientras los demás niños de su clase pelean durante la fiesta de sus santos para que los demás admitan que su palacio es el más grande de Lima; Julius se dedica a sentir las cosas, los espacios, la música, las imágenes, se junta con la servidumbre de su palacio, visita al pintor del mercado, y traba amistad con las sirvientas.
Es un niño que vive de la sensibilidad, que idealiza a su madre Susan que es también otro personaje importante. Susan es una mujer muy linda, que se convierte en una mujer idealizada por Julius. Al principio creemos que ella también pertenece al mismo mundo que su hijo, el mundo de las sensaciones, pero se dejará atrapar por la superficialidad de su clase. Nos damos cuenta de este paso cuando la pareja va repitiendo cada vez más sus hábitos de clase.
La novela se cierra cuando Julius ha cumplido sus 11 años. Hay cierta parte autobiográfica sobretodo en la relación Julius/Susan. Bryce Etchenique tuvo también esa relación particular con su propia madre. Lo hay además en el retrato hecho a la clase aristocrática a la cual el mismo autor perteneció.
*Fuente de la imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Alfredo_Bryce_Echenique.jpg Autor: Universidad Internacional de Andalucía