Kyungwoo Chun expone en Seúl, fotografía contemporánea en Corea

Fotografia Contemporanea*

Con Kyungwoo Chun, y su fotografía contemporánea, podemos adentrarnos en un análisis hábil de la propia naturaleza de la obra de arte representativa, obra representativa que busca ser presentativa de la realidad, obra de arte que busca ser una manifestación de nuestra identidad.

Hasta el próximo día 7 de junio permanecerá abierta al público “Being a Queen”, exposición de arte contemporáneo asiático en el Museo de Fotografía de Seúl.

Esta exposición sigue la línea de uno de sus proyectos más audaces y certeros donde hace del abuso del obturador fotográfico una herramienta infalible de evidenciación de una realidad fugaz. Consigue, con esta técnica, obras difusas, retratos confusos donde percibimos al retratado con un aire de inconsistencia, de vacuidad que es, precisamente, el elemento a destacar en su obra.

Realmente es toda una declaración de su concepto de identidad, por encima de la despersonificación del individuo, Kyungwoo Chun nos habla ya incluso de su desmaterialización. Con sus fotografías Kyungwoo Chun pasa de la finitud de la existencia a una existencia efímera, fugaz, la vida como instante que cuesta incluso fijar en la cámara y la persona retratada como ente pasajero, nada queda para la posteridad, ni siquiera una Reina (citando el título de la exposición).

A Kyungwoo Chun no le importa la persona retratada, sus obras son independientes del protagonista de la fotografía que, de hecho, no es protagonista en sus fotografías sino más bien excusa para desarrollar su propio discurso. En el extremo opuesto del retrato minucioso donde se quiere dejar constancia de todos los detalles del retratado para así inmortalizarlo, Kyungwoo Chun prefiere borrarlo incluso en el mismo momento de ser retratado. La persona concreta no es importante, así nos habla Kyungwoo Chun de una identidad que se encuentra en otro lugar, no en el retrato.

Las fotografías de Kyungwoo Chun adquieren así una entidad misteriosa propia de los objetos que apuntan hacia otro lugar, manifestaciones de una realidad cotidiana demasiado trascendente como para ser dicha de un modo directo. Muchas verdades son más fáciles de comprender indirectamente, y es aquí donde se pone en juego la habilidad retórica del artista plástico, quien, por medio del lenguaje visual tiene a este recurso entre sus armas más poderosas para el espectador que sabe mirar.

Kyungwoo Chun evidencia la vulgaridad del retrato común, la banalizad de la exactitud científica y el narcisismo de la caracterización de la personalidad en el retrato, todo esto conforma el mal gusto del ególatra que solo busca que le admiren, que le miren. El retrato debe estar dirigido hacia el interior de la persona, y si el interior de las personas se encuentran en otra dimensión completamente ajena a este mundo, hacia ahí debe apuntar. Kyungwoo Chun borra el rostro para que, en su ausencia, surja la identidad.

Así Kyungwoo Chun construye una poética mecanicista que hace de cada retratado una nota en su melodía existencial del ser humano. Con cada persona se vuelve a regozijar en la magnifica realidad de una existencia esquiva para los seres más inquisitivos.

*Imagen cedida por el artista, www.photomuseum.or.kr - www.kyungwoochun.com