Inspiración, Experiencia Estética, Obra Artística y Mercado

Teoria del Arte

En el análisis de la obra artística que hace John Dewey, en su libro “El Arte como Experiencia”, encontramos una descripción del verdadero valor de la obra de arte que choca frontalmente con el modo en que se entiende actualmente en el mercado.

Según John Dewey el verdadero valor de la obra no se haya en la obra en sí, sino en la realidad que ésta señala, porque toda obra de arte nos habla de otra realidad superior que se encuentra en lo cotidiano, la obra de arte nos sirve para mirar a nuestro alrededor más atentamente, la obra es un mero referente de ese descubrimiento y un intermediario estético para llegar a la experiencia del mismo.

Esto choca frontalmente con el funcionamiento del mercado del arte que necesita que sea el objeto el portador del valor de la obra de arte, ya que es el objeto el que se vende y se compra, la realidad cotidiana no se puede vender ni comprar. Esta idea, de hecho, ha sido tratado por los propios artistas durante todo el siglo XX de manera recurrente, una multitud de artistas han tomado la bandera de la desvalorización de la obra de arte.

¿Cómo se ha defendido el mercado del arte de esto?, ¿Cómo ha neutralizado este ataque frontal el mercado para que el valor permanezca en el objeto?. Pues esto se ha conseguido a través de la explotación de la figura del propio artista. Relegando a un segundo o tercer término el contenido de los propios aportes de la obra, sus hallazgos, para centrar la atención en el hecho mismo de la importancia de la obra y del artista que la ha creado, de la novedad, de la anécdota del momento. Así han convertido al artista en firma de valor añadido que revaloriza sus obras gracias al prestigio que el propio mercado le otorga, de este modo se ha perpetuado el entendimiento mercantil de la obra de arte hasta la actualidad.

Pero hay que entender de lo dicho por John Dewey, que el valor profundo del arte permanece en nuestro alrededor. La inspiración sería una experiencia completa de la realidad traducida en la obra de arte para así transmitir esta realidad al conjunto de los ciudadanos y enriquecer su experiencia de la vida, en palabras de John Dewey las obras de arte son “celebraciones de las cosas de la experiencia ordinaria”.

Por todo esto las obras de arte eran antes parte de la realidad cotidiana, estaban en los ritos del pueblo, en sus vasijas, sus herramientas, armas, etc, eran objetos cotidianos. Pero ¿dónde se encuentra hoy en día el arte?. Al entenderlo como producto de consumo hay que hacer que fluya por los canales propios del mercado, esto es producción-distribución-venta, y hay que hacer que cada uno de estos canales sea rentable en sí mismos, la producción debe de ser exclusiva (valor añadido del artista), la distribución controlada por las galerías y la venta debe planificarse para que de el mayor beneficio posible, de ahí que el arte se haya convertido en un producto elitista, el arte se ha convertido en producto de lujo, se le ha separado del pueblo, el arte se ha convertido en algo extraño a la mayoría de las personas.