"Empecé a pintar como todos los niños, desde pequeñito, la mayoría de las personas dejan de pintar al hacerse mayores, yo simplemente seguí pintando..."
En esta frase de Juan Ripollés se puede ver el alto nivel de su concepción del artísta, alejado de toda la parafernalia que él mismo señala y denuncia como uno de los peligros en el camino del trabajador de arte (como a él le gustaría llamarlo), de quien se dedíca a hacer arte.
Hombre, primero trabajador y después artista, ha llegado a su íntimo entendimiento del arte por medio del trabajo constante y compromotido en la búsqueda de la verdad en la materia, de lo plástico como laboratorio donde redescubrirse, crear para ver qué es crear.