*Según un artículo publicado en la revista número 332 de Art Monthly, titulado Tiempos de Crisis (Crunch Time), por Jennifer Thatcher, la contracción del mercado financiero ha provocado la contracción del mundo del arte hasta tal punto que, y aquí se basa en declaraciones de Nicolas Bourriaud, podemos estar ante un cambio de era en lo que al arte se refiere. Nicolas Bourriaud llama a esta nueva era Altermodernismo.
Cambios de eras aparte, Jennifer Thatcher señala de manera acertada la cuestión de la escasa o nula crítica que se ha proferido desde el arte al desastre financiero. Una crítica generalizada que acuse directamente al brutal sistema neoliberalista que se nos ha impuesto en esta etapa avanzada del capitalismo imperialista, del mercado más inhumano subyugado por un sistema financiero que, como se ha visto claramente, está controlado por viles especuladores sin escrúpulos que pueden imponerse a los gobiernos de todo el globo. Y esta ausencia de crítica es debida, según señala Jennifer Thatcher, a que se ha hecho tan escasa la distancia entre el capital y el arte que este último ya no puede morder la mano que le da de comer, o no con la fuerza y audacia con la que lo ha hecho en otros momentos históricos, triste momento el del arte de vanguardia que no puede alzar la voz contra este sistema que se nos cae encima, a unos más que a otros por cierto.
Pero hay que matizar que sí hay algunas obras que acometen esta tarea, aunque no sea de un modo generalizado en todo el panorama artístico. Tenemos por ejemplo a Mike Bouchet con su performance llamada Sell and Destroy: Redrawing the Bottom Line 2009. Aquí se parodia la actual dinámica del mercado, un mercado que destruye más que crea en una sociedad que es entendida como aglomeración de consumistas en potencia, y solo eso. De este modo Bouchet pone en escena a un vendedor y un cliente enfrascados en un combate cuerpo a cuerpo donde el vendedor se vale de un contrato como arma arrojadiza y el consumista en potencia intenta resistir la acometida como buenamente puede. Esta parodia es realmente descriptiva del mundo en que vivimos actualmente, locura por vender, locura por comprar.
Aunque podamos disfrutar de algunas obras que busquen despertar conciencias tenemos que plantearnos el papel actual del arte en la sociedad, ¿está jugando en profundidad su papel revolucionario o no?. Porque el arte debe ser revolucionario siempre, como vanguardia del pensamiento y del sentir colectivo debe explicar nuestra problemática actual, y, si no lo hace, debemos denunciarlo.
A todas luces vivimos en una sociedad con muchas problemáticas, guerras como negocios, un sistema financiero con más poder que muchos gobiernos, conciencias dormidas, mentes hipnotizadas por el camelo consumista, personas engañadas con un anhelar constante e interminable de nuevos productos que nos den la prometida felicidad mientras al mismo tiempo se aprovecha la crisis actual para despojar de derechos a los ciudadanos, etc.
El arte, como expresión de la vanguardia de la conciencia plástica de nuestra sociedad se sigue encontrando fundamentalmente en los museos y galerías, y esto le da un aire elitista junto con un matiz de objeto de ocio que lo mata en muchos casos, lo amordaza, destruye su mensaje, y no le deja transmitir su contenido debidamente. Mucho se ha hablado de este problema durante todo el siglo XX, y aun así no parece haberse solucionado de un modo contundente porque sigue dominando el mercado sobre el potencial creativo, el capital sobre el artista, y las ganancias sobre la audacia creadora, parece que habrá que seguir creando dentro de los márgenes del mercado, mercado que todo lo absorbe, incluso muchas obras pensadas para luchar contra él en un principio, pensemos en todo el arte póvera, arte efímero, etc. Siempre hay un modo de rentabilizarlo como mercancía... Realmente la dialéctica entre arte y mercancía sigue vigente...
*Fuente de la imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Wall-Street_Nueva_York6397.JPG