Luz sobre nuestros códices.

*

 Parece que desde los primeros códices medievales hasta el libro moderno que hoy en día todos conocemos, el objeto libro siempre ha sido considerado como sagrado. Tanto por la dificultad con la que antiguamente los copistas se dedicaban a su creación en los monasterios como por ser un magnífico vehículo de cultura y una herramienta de conocimiento.Quisiera destacar en ese artículo todo el proceso de creación de los códices medievales.

¿Qué es un códice?

Es un tipo de formato, el mismo que se utiliza para los libros actuales. El códice es una invención Romana que reemplazará los rollos de pergamino. La disciplina científica que se dedica a estudiar los códices se llama “codicología”. Estos códices no eran meros manuscritos. Eran y son obras de arte, ante todo por la fineza de las iluminaciones que debemos a los copistas y por el patrimonio literario que nos han legado. La creación de un códice por el copista era una tarea muy fastidiosa.

Durante la Edad Media eran hechos de pergamino luego el papel sustituirá el pergamino. La piel podía provenir de varios tipos de animales pero esencialmente de ovejas.

 Una vez secada, se limpiaba la piel con una solución líquida de cal. Se la tendía en un cuadro y luego se cortaba un trozo de piel para trabajarlo. Empieza entonces el trazado de las líneas que luego permitirán al copista escribir adecuadamente. Se observó por los científicos que el copista dejaba espacios en blanco a lo largo del proceso de recopilación. De hecho los dejaba para que el iluminador pudiese dibujar. Los manuscritos no eran trabajos de sólo un hombre sino que pasaban en manos de por lo menos dos hombres, el copista y el iluminador, a veces más cuando se trataba de obras más extensas.La tarea del iluminador necesitaba mucha paciencia, minuciosidad y precisión. La belleza de los colores que hoy en día todavía podemos disfrutar observándolos se debe a que ellos mismos creaban las pinturas con pigmentos naturales. En las mayúsculas muchas veces aparece una hoja de oro que acentúa la preciosidad de estas creaciones. Por último el copista reúne las páginas cosiéndolas. La página Web del Fitz William Museum de la Universidad de Cambridge explica de manera clara el procedimiento de creación de los códices en la sección Making Art. www.fitzmuseum.cam.ac.uk/pharos/images/swf/manuscript/manuscript_5a.html

Es gracias a estos copistas que, durante años y años se dedicaron a recopilar libros que tenemos hoy la posibilidad de leer a autores clásicos.

El libro tiene esa extraordinaria capacidad de hacer viajar al lector donde se deja llevar. Algunos lo ven como a un objeto mágico, quizás es verdad, lo cierto es que sujetándolo nos damos cuenta de que estamos en contacto con él , en contacto visual, lo miramos, lo tocamos e incluso saboreamos el olor que tiene cuando es una obra antigua guardada desde años en un rincón de nuestra casa.

(véase: códices mesoamericanos, asiáticos).

*Fuente de la imagen: I. Walther, N. Wolf: Codices illustres; Köln 2005, S. 208. Autor: Jean Pucelle. http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Pucelle.jpg