*En su libro “El Príncipe”, Nicolás Maquiavelo desarrolla una serie interesante de hallazgos intelectuales acumulados a lo largo de toda su vida, en los que nos explica cómo dirigir y llevar a buen término la administración del poder si se tiene o su obtención si no se tiene.
En este punto comentamos los consejos que da sobre la adquisición de nuevos territorios y su conservación en un principado de la época. Así comienza distinguiendo entre varios tipos de principados, destacando dos tipos principales: los que han sido heredados a lo largo de muchas generaciones, y los de reciente adquisición.
En cuanto a los heredados desde tiempo atrás destaca su fácil conservación y mantenimiento no dando otras instrucciones añadidas, centrando su análisis en las vicisitudes que se dan en los principados de nueva adquisición, indicando nuevamente dos casos: si este principado recientemente adquirido tiene costumbres similares a las del estado del príncipe, o si no es así y además se hablan lenguas distintas y distantes. En el primer caso habla de una unión favorable y duradera, mientras que en el segundo caso hay que llevar a cabo medidas extraordinarias para que esta nueva anexión se mantenga bajo nuestro poder.
Explica entonces tres medidas diferentes entre las que nos aconseja dos y desaconseja una tercera. La medida que indica más desatinada es la de mantener un ejército invasor en el territorio recientemente adquirido. Respecto a esta medida nos habla de la carestía de su manutención así como de la opinión desfavorable que se genera en la población hacia el nuevo dirigente, colocando así las bases para la eminente sublevación del nuevo territorio, así como sería un gasto permanente y abusivo para las arcas del principado. Esta sería una medida errónea según nos comenta Maquiavelo.
Entre las dos opciones que sí nos aconseja Nicolás Maquiavelo están la de crear nuevas colonias en el territorio adquirido recientemente o la de establecer este nuevo principado como lugar de residencia del príncipe.
Al alojarse el nuevo príncipe en la región ocupada se hace más cercano al pueblo, el cual llega a verlo así con mejores ojos, por otra parte se encuentra cerca para resolver cualquier posible conflicto en sus inicios incipientes, en cambio, en la lejanía lo verá el pueblo como a un ser extraño, y los confabuladores no lo temerán, pudiendo usurparle el poder lentamente hasta que ya sea demasiado tarde para evitarlo.
En cuanto a la creación de nuevas colonias en el territorio ocupado, nos indica Maquiavelo que es una excelente opción. De este modo se asientan las bases para una integración total de la población, se crean lazos entre las personas de ambos territorios, se exportan las costumbres de un lugar a otro, y se crea una comunidad fiel al nuevo príncipe en el territorio ocupado, estos serán centros de poder asentado y seguros, centros de influencia del nuevo príncipe. Estas colonias, dice Maquiavelo, deben asentarse en lugares estratégicos de la región, en las zonas llamadas llaves, para así cortar con fuerza cualquier tipo de invasión o sublevación que pueda producirse. Respecto a este punto nos explica Maquiavelo:
“…El mejor medio, después del precedente, consiste en enviar algunas colonias a uno o dos parajes que sea como la llave de este nuevo Estado; a falta de lo cual sería preciso tener allí mucha caballería e infantería. Formando el príncipe semejantes colonias no se empeña en sumos dispendios; porque aun sin hacerlos, o haciéndolos escasos, las envía y mantiene allí. En ello no ofende más que a aquellos de cuyos campos y casas se apodera para darlos a los nuevos moradores, que no componen, todo bien considerado, más que una cortísima parte de este Estado; y quedando dispersos y pobres aquellos a quienes ha ofendido no pueden perjudicarle nunca. Todos los demás que no han recibido ninguna ofensa en sus personas y bienes se apaciguan fácilmente, y son temerosamente atentos a no hacer faltas, a fin de que no les acaezca el ser despojados como los otros. De lo cual es menester concluir que estas colonias, que no cuestan nada o casi nada, son más fieles y perjudican menos; y que hallándose pobres y dispersos los ofendidos no pueden perjudicar, como ya he dicho”
*Fuente de la imagen: Jim Linwood, http://www.flickr.com/photos/brighton/
![]()